jueves, 24 de mayo de 2012

Situación 3. La casa de las ardillas.


En esta situación, como bien se explica en el panel final, se ha intentado recrear un espacio de transición, totalmente nómdada, en el que la función del habitante sea de movimiento, de curiosidad, de ir de un sitio a otro.

Con este espacio, llamado "la casa de las ardillas", el ocupante podrá ir saltando sobre lo urbano. Mientras otras personas se pierden por las calles entre la aglomeración de la gente, la casa de las ardillas permite observar esa aglomeración desde un punto más elevado, estando sobre lo urbano, pero a la vez por encima de ello, con capacidad de ir saltando de calle en calle, a través de las azoteas, en definitiva, sentirse dentro de lo urbano pero a la vez aislado, tranquilo y relajado.

El proyecto constituye un puente con una estructura de madera, de 4 metros de largo, aunque con unas prolongaciones en la base capaces de alcanzar una distancia de 8 metros. Con esto se podrá saltar de azotea en azotea entre calles relativamente estrechas, (nos situamos en el casco histórico de Sevilla).

Una vez situado en una de las azoteas, el puente podrá adoptar diferentes posiciones a gusto del ocupante, para realizar las actividades que se desee: leer sentado al sol, sentado a la sombra, tumbarse, meditar, descansar...

Con todo esto he intentado crear un espacio nómada, dinámico, que se adapte a cualquier tipo de azotea, y que se habitable por cualquier persona.





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