La creación de recintos y la concreción de sus límites es un aspecto fundamental en la definición espacial y funcional de todo el edificio.
En el fondo, el paisaje construido se entiende como una alternancia de llenos y vacíos, alternancia que se concreta en espacios con carácter interno, externo o de transición. Paredes, techos y suelos, materializados con distintas formas y masas, y diversos grados de transparencia u opacidad, se configuran como límites de las diferentes clases de recintos.
Se trataba de proyectar un pequeño espacio habitable para ubicarlo en el entorno natural de Punta del Verde, en el término municipal de Sevilla. Es un espacio periurbano, natural y de ribera, contiguo a la Nueva Esclusa, en la confluencia del río Guadalquivir y un brazo lateral. Territorio casi virgen de gran potencia formal y belleza paisajística, con fortísima presencia fluvial.
El recinto está limtiado a una superficie interior máxima de 70 metros cuadrados útiles, y tiene la función de albergar temporalmente a 3 trabajdores de mantenimiento y vigilancia de la fábrica de semillas existente, cuya propiedad ha llegado a un acuerdo con el Puerto para poder ubicar este alojamiento en la zona exterior de su parcela, con la condición de renovar a sus habitantes cada primavera para evitar generar servidumbres de uso.
Segregación, resguardo, interioridad, privacidad, escala, función, entre otros, han sido los conceptos manejados. la organizaación de espacios ligados a actividades específicas conlleva a la existencia de otros de transición, expansión y relación con el exterior. Otros aspectos que se han tenido en cuenta han sido la orientación, acceso, ventilación, transparencia, posibilidad de vistas, relaciones entre interior y exterior, y entre paisaje y masas.




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